Vivimos en un mundo que nunca se detiene, hay pantallas, notificaciones, mensajes, compromisos y voces que compiten constantemente por nuestra atención. En medio de ese ruido, muchas mujeres se preguntan:
¿Cómo puedo escuchar realmente lo que Dios quiere decirme?
Una de las claves que enseña Sabiduría al Día es que la voz de Dios no se descubre en la prisa, sino en la disposición. La sabiduría bíblica siempre invita a detenernos, a inclinar el oído y a elegir consciente e intencionalmente un espacio de encuentro.
Aquí van tres prácticas sencillas para comenzar hoy mismo:
- Empieza tu día buscando a Dios antes que a las redes.
- Crea un espacio físico para lo espiritual.
- Escribe lo que sientes que Dios te dice.
Dios siempre está hablando. La pregunta no es si Él habla… la pregunta es si estamos dispuestas a escucharlo!